La llegada de la primavera
Sonia Inca – Egresada Promoción 38.
Mis recuerdos me generan sentimientos al revivir eventos relacionados a la primavera. Recuerdo que en la escuela se realizaban grandes trabajos manuales, poesías, canciones, actuaciones coloridas y alegres alusivas a la primavera; por último, la fiesta con la elección de la reina de la clase. Todo un acontecimiento, que estimulaban tanta imaginación y creatividad para llevar a cabo esta gran fiesta, promovidos por el motivo de la llegada a la primavera. En todo el mundo el arribo de la primavera es motivo de celebración, como una manifestación del reconocimiento y sus efectos positivos en todos nosotros, cada cual con sus costumbres y tradiciones. Al llegar la primavera se observan cambios en nuestro ambiente, hay más días de sol generando cambios de la temperatura, así como días más largos de luz; lo cual influye en nuestro funcionamiento psicológico.
Desde la antigüedad la primavera ha sido asociada a los jóvenes y a la vida, debido a esos cambios climáticos que provocan el renacimiento de la naturaleza. Así la primavera está asociada a grandes cambios en todo sentido, como salir del invierno a otra estación más agradable. También la primavera se ha asociado con la etapa de la adolescencia, por esos cambios que se presentan, tanto físico como psíquico, que comienzan con la pubertad. Por supuesto, esto genera “movimientos” en la mente, fantasías, miedos, búsquedas en relación con el sexo, al futuro, a las responsabilidades y en general, a todos los cambios.
Durante la pubertad se producen cambios corporales y se activa el instinto sexual. Estos cambios fisiológicos que se producen son relacionados con los procesos corporales y con cambios psicológicos, como la autoimagen. Por lo tanto, el adolescente debe enfrentar un nuevo grupo social a causa de su nueva estructura corporal. Durante la adolescencia los deseos edípicos vienen puestos a la prueba en un contexto particular, aquello que para el individuo es la nueva condición de tener genitales maduros físicamente, alcanzando así, una suerte de compromiso entre aquello que desea y aquello que no es consentido. Que luego, se resuelve con la identificación sexual del individuo. En psicoanálisis, el adolescente tiene como objetivo lograr la primacía genital y el logro de un vínculo con un objeto no incestuoso. En la adolescencia, es significativo el rol central del cuerpo y de su transformación y de como tal proceso, a nivel psíquico, asumen importancia respecto a la posibilidad de su misma representación. Asimismo, ocurre reflexionar sobre las implicancias dinámicas y afectivas que esta nueva representación del cuerpo comporta, sea para el adolescente como para sus objetos. Por ello, la importancia de comprender el proceso de cambios que se produce en esta etapa.
La gran labor a realizar es hacer tomar conciencia del rol afectivo que desempeñan los padres y cumplen funciones paternas, tanto como figura normativa como figura afectiva, es decir una adecuada función parental, para promover una sana primavera.
Arribado ya a mi último cuarto de vida, creo poder compartir algunas reflexiones útiles para quienes están comenzando el camino, sea en cuanto a dedicarse al ejercicio de la psicoterapia, cualquiera que sea su modalidad o, incluso, simplemente para aquellos que tendrán que lidiar con la vida misma y sus vicisitudes.
En los niños se muestra de manera rotunda nuestra esencial vulnerabilidad; porque para vivir, desarrollarnos, para ser, dependemos durante años del cuidado de otros, de su sensibilidad para percibir nuestras necesidades, reconocer nuestras demandas e impulsar nuestros sueños.
Recuerdo a un compañero de secundaria que tenía la habilidad, (en realidad el talento), de crear caricaturas. Nosotros, sus compañeros de aula, lo rodeábamos expectantes, mientras él, lápiz en mano con trazos ágiles y seguros, convertía a nuestros profesores y compañeros en personajes de creaciones e historias divertidas: lo admirábamos, lo celebrábamos, sintiendo también la ansiedad de convertirnos en sus modelos elegidos.
La pandemia nos ha cambiado la vida y también nuestro quehacer profesional. No queda más que hacer gala de creatividad. Eso de lo que tanto hablaba Winnicott. Vivimos reinventándonos en esta situación extraordinaria, tratando de establecer puentes que sostengan nuestra existencia en esta lucha diaria para sobrevivir.
En abril se conmemora un aniversario más del nacimiento del Dr. Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista, autor fundamental en la construcción del pensamiento psicoanalítico. En su honor se denominó al Departamento de niños y adolescentes del CPPL, creado en octubre del 2020.
Si bien la observación no está planteada como una intervención terapéutica, ni propongo que lo sea, el postulado de Stern me hizo mucho sentido al momento de pensar en cómo ésta, acompañada de una escucha empática y de un compromiso (no pensado) de-estar-con la díada, puede llegar a ser sentida por la madre, sin que el observador lo sienta, como un símil al modelo de-estar-con. Considero que, es en este “acompañar durante la observación”, que la madre puede llegar a sentirse comprendida, sostenida y reconocida, pudiendo así vivir una nueva manera de-estar-con alguien.
En la perspectiva de Fonagy, se podría decir que esta habría sido una experiencia de reflexividad, donde pudo pensarse, pensar en sus hijos, y conectar con sus recursos internos que habían estado “congelados.”