Angela Delgado De la Flor Arana – Egresada XXXIV.
Si utilizara una palabra para describir mi experiencia en la observación, sería “activa”, puesto que estuvo llena de sensaciones, de preguntas y búsqueda de respuestas, no sólo por todas las que me generaba mientras observaba, sino también por todas aquellas que recibí por parte de la mamá del bebé.
Con el gran apoyo y sostén del espacio de supervisión, todas las preguntas y comentarios de la mamá del bebé, y mis preguntas y reacciones, no sólo fueron sentidas sino invitadas a pensar en cómo y por qué me afectaban, y así, empezar a ser elaboradas y también a ser devueltas de una u otra forma; es a partir de este proceso, y con las lecturas del último año de mi formación, que también empecé a preguntarme acerca del porqué de aquellas preguntas por parte de la mamá, ¿qué estaba significando mi observación para ella?
Daniel Stern propuso el modelo de-estar-con para trabajar en el tratamiento con una madre, basándose en el supuesto de que muchos de los patrones sociales y afectivos básicos existentes entre las personas de una misma familia, desempeñan un gran papel en la estructuración del mundo representativo, es decir, “cómo es estar con alguien de determinada manera”. Este modelo plantea que es necesaria una representación que sitúe la experiencia vivida subjetivamente, de modo que pueda ser utilizada una y otra vez para fines reconstructivos que no son inherentes a la experiencia en sí.
Aún recuerdo el prematuro cierre de la observación, el cual, debido al Estado de Emergencia, fue mediante vía telefónica, cuando le agradecí a la mamá del bebé el permitirme observarlo y entrar a su hogar, para mi sorpresa, ella me contestó: “Gracias a ti por acompañarnos, fuiste un gran apoyo en esos momentos que, como madre primeriza, no sabía qué hacer o cómo seguir”.
Si bien la observación no está planteada como una intervención terapéutica, ni propongo que lo sea, el postulado de Stern me hizo mucho sentido al momento de pensar en cómo ésta, acompañada de una escucha empática y de un compromiso (no pensado) de-estar-con la díada, puede llegar a ser sentida por la madre, sin que el observador lo sienta, como un símil al modelo de-estar-con. Considero que, es en este “acompañar durante la observación”, que la madre puede llegar a sentirse comprendida, sostenida y reconocida, pudiendo así vivir una nueva manera de-estar-con alguien.