Por: Álvaro Silva. Egresado Promoción XXXIV
Desde tu mirada, ¿Qué crees que se juega o qué implica la “formación” como usualmente se le conoce al estudiar la técnica y la teoría de la mente desde el psicoanálisis? ¿Qué habría que considerar en esta trans-formación a ser terapeuta?
Para empezar un terapeuta tendría que darse cuenta de lo que en que se está metiendo, no se puede meter a medias, uno para meterse en psicoterapia, tiene que meterse a fondo. Y a fondo significa sacudirse de cualquier cosa que lo distancie de eso que es un encuentro fundamentalmente humano. Creo que, si bien uno puede aprender teorías, aprender técnicas, como creo que lo dicen algunos posts de Facebook, uno puede aprender todas las teorías, pero a la hora de estar con un paciente, que ese encuentro sea fundamentalmente un encuentro humano y creo que ese encuentro humano tiene un sustento básico en el encuentro emocional. Yo creo que es un error que los terapeutas no pasen por una terapia intensiva, bastante más a fondo. Creo que el grado de convicción, el grado de supervisión, tendría que no ser tan superyoico. Creo que las supervisiones tendrían que ser mucho más
facilitadoras, de lo que implica las posibilidades del encuentro con el paciente y facilitadoras
de que el terapeuta se suelte, y que suelte lo que puede ser su potencial.
En esta línea del potencial del terapeuta, de la apertura, ¿Qué factores piensas que se juegan para que un terapeuta en formación o aprendiz pueda alcanzar su propia creatividad y espontaneidad? Como dice Alizade, pueda ponerle el sufijo –iano a su propio apellido, en lugar de caer en dogmas, en idealizaciones de un solo autor o una teoría como las últimas verdades.
El tema es una persona dispuesta a planteárselo, dispuesta a ir encontrado su desarrollo. Una de las cosas que yo admiro de los psicoanalistas argentinos es que ellos siguen su formación durante todo el tiempo. Muchos de los que han sido consagrados, por ejemplo, el recién fallecido Kancyper. Él me contaba que seguía con su grupo de estudio, con la que fue mi analista, se reunían a supervisarse entre ellos, a ver casos, a leer cosas. Han seguido profundizando, observándose, exponiéndose. Creo que un terapeuta para realmente llegar a un nivel así tiene que saber que lo que pasa a través de una escuela, es apenas un primer paso y va a tener que pasar mucho tiempo para lograr algo propio. Eso va a tener que sedimentar desde su experiencia, mirar con más profundidad cada caso, supervisar más tiempo, descubrirse en sus puntos ciegos, que siempre quedan. Tiene que ver mucha vocación de libertad interior. En mi caso particular, yo en algún momento me arriesgo de salirme de la Sociedad Psicoanalítica, porque siento que quiero sostener la noción y el ser psicoanalista por propia gestión, entonces me reta más a ser cuidadoso, pese a que justamente ser cuidadoso no sea precisamente cumplir con los mandatos, si no a ver como ensayo distintas formas, enfoques, que estén mas cercanos a lo que yo soy.