Sofía Morán. Egresada del CPPL – 2019. Promoción XXXIV
Hace más de 4 años llegué al CPPL para integrarme a un grupo de estudio. Me inscribí con mucha ilusión, mucha curiosidad y sobre todo con muchas ganas de aprender sobre el funcionamiento del psiquismo. Esas primeras clases donde Liliana Granel nos guiaba por las primeras tópicas de Freud quedaron cortas. A los pocos meses vino el segundo grupo de estudio, revisamos un poco a los autores post freudianos y empezaba a surgir una sensación paradójica, entender y no entender a la vez, saber y no saber a la vez. En ese momento no sabía que ese sentimiento me acompañaría durante toda la formación y en el consultorio. ¡Un gran reto poder tolerarlo! Trabajar con los pacientes sabiendo la teoría pero sin saberla al mismo tiempo. A veces los pacientes desafían los conocimientos. Sin pensarlo dos veces me inscribí en la formación. Era ese el camino que siempre había querido seguir. Cuando empezaron las clases, recuerdo haberme sentido con mi primer día de colegio. Perdida. Estaba ahí, sentada, con mi cuaderno recién comprado, mis lapiceros. Una ilusión indescriptible. Empezaron las lecturas, los autores, los términos técnicos y volvió esa sensación de incertidumbre. ¿De que manera encajaba la teoría en la narrativa que los pacientes llevaban a consulta? Poco a poco fui comprendiendo que la teoría no está para hacerla encajar en el paciente, ni viceversa, sino por el contrario, era un apoyo y una luz para saber por dónde podía transitar pero siempre desde el lugar del no saber, manteniendo la duda. Entendí entonces, que cada paciente llega con una historia única, que la teoría, la técnica y el encuadre debían ser firmes pero no rígidos. Las amigas que hice, los profesores que me acompañaron a lo largo de la formación y, los supervisores que creyeron en mí y por supuesto, la paciencia de mi analista, me ayudaron mucho a ir encontrando mi lugar en esta profesión, a ir construyéndome como terapeuta. Luego de 4 años, me voy con la misma sensación paradójica, y es que si hay algo cierto es que no hay certezas, no hay absolutos. Estamos siempre en construcción. Me voy satisfecha y con hambre a la vez. Pensé que luego de 4 años terminaría la formación, pero caigo en cuenta que recién empieza.