41 años al servicio de la salud mental

Sandra Figueroa Morales

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Día del Niño Peruano

Daniel Dreifuss – Psicoterapeuta Promoción 01

Propongo, en esta ocasión, reflexionar acerca de las niñas y niños en el Perú ¿qué retos debe enfrentar la infancia en un medio en el que se están tomando decisiones políticas que no consideran realmente lo que un ser humano en formación requiere?

Es un problema ético el hecho de que una persona que no tiene las condiciones formativas adecuadas ingrese a un aula de clase y pretenda ser un profesor, es decir, un profesional que va a tener una importante influencia en el modo de pensar, relacionarse y ver el mundo de otros seres humanos, aún inmaduros. Niñas y niños, entonces se identifican con este adulto que carece de los recursos cognitivos y/o afectivos para esta tarea. Y este es un ejemplo que nos hace ver la enorme dificultad de nuestros políticos para proyectarse adecuadamente hacia el futuro de estos seres humanos en formación.

Imágenes de Nino Peruano - Descarga gratuita en FreepikPor otro lado, desde hace ya algún tiempo venimos hablando de los niños hiper-realizados y de los niños sub-realizados; dos extremos en los que el medio ambiente está fallado en su condición y necesidad de ser sostenedor. En un extremo se trata de niñas y niños que tienen más de lo que necesitan (triste minoría en nuestro entorno), rodeados de un contexto ficticio y superficial, aún más, paralelo, en la medida que se vinculan más con sus gadgets que con otras personas. Para estos niños, los demás “reales” sólo existen si los necesitan (cual objetos), dado que cuando algún adulto busca convocarles, es rechazado.

En el otro extremo tenemos a niñas y  niños que no tienen las mínimas condiciones como para ser adecuadamente sostenidos, cuidados y respetados. Víctimas de abusos y malos tratos, algunos huyen de sus familias, para caer en el abuso y violencia de las calles. Son personas cuyas juventudes están violenta y dolorosamente abortadas. Sin ilusión y con mucha rabia desconfían de los adultos y de las instituciones que representan ya que, desgraciadamente, pueden ser ambientes que replican los vínculos de abuso y malos tratos.

Es curioso tomar nota que estos niños, los que tienen demasiado y a los que les falta todo, no siempre despiertan ternura, amor, todo aquello que parece representar la infancia. Por el contrario, los primeros generan rechazo y los segundos temor y desconfianza e incluso, tal como lo describe D. Winnicott (1948), odio. Parecieran haber perdido su carácter humano, los primeros como objetos de consumo y los segundos como objetos de abuso y desconsideración.

Es por ello que resultan siendo verdaderos privilegiados y es de mucho alivio encontrarles por doquier, aquellas niñas y niños que gozan de infancias regulares, que son parte de familias en las que existen adultos maduros, suficientemente buenos para hacerse amorosamente responsables de sus miembros dependientes y en estado de desarrollo. En contextos apropiados se espera mejores niveles de salud mental y como consecuencia futuros adultos más saludables y responsables por el cuidado de sí mismos y de su entorno, tal como ocurriera con ellos en sus primeros años de vida.

La indignación ante situaciones que llevan a malos tratos hacia la niñez nos debe conducir a reaccionar apropiadamente con los recursos que están a nuestro alcance. Es así que el CPPL ofrece actividades de difusión y prevención y convenios con instituciones como con la municipalidad de San Borja.

Celebrando el Legado de Winnicott

Daphne Gusieff Torres – Psicoterapeuta Promoción 23

En el marco del onomástico de Donald Winnicott, es importante reflexionar sobre sus contribuciones trascendentales al campo del psicoanálisis. Winnicott, nacido el 7 de abril de 1896, emergió como una voz distintiva que enriqueció el campo psicoanalítico con ideas innovadoras sobre el desarrollo humano y las dinámicas interpersonales. Su concepto de “preocupación por el otro” es fundamental para comprender su enfoque en la relación terapéutica y su énfasis en la importancia de la autenticidad y la empatía en el proceso de tratamiento.

Donald Woods Winnicott: biografía y legado psicoanalíticoPara Winnicott, la “preocupación por el otro” se refiere a la capacidad del analista para involucrarse genuinamente con el paciente, demostrando un interés activo y una sensibilidad hacia sus experiencias emocionales y necesidades internas. Esta preocupación auténtica y empática es esencial para establecer una relación terapéutica segura y facilitadora del crecimiento psicológico.

En su obra seminal “El proceso de maduración en el niño”, Winnicott explora en profundidad el papel crucial que desempeña la “preocupación por el otro” en el desarrollo emocional del niño. Destaca la importancia de la madre suficientemente buena, quien, a través de su capacidad para sintonizar con las necesidades del bebé y proporcionar un ambiente emocionalmente nutritivo, fomenta un sentido de seguridad y confianza en el mundo. Esta preocupación materna por el otro sienta las bases para el desarrollo saludable del self y las relaciones interpersonales del individuo en la vida adulta.

En el contexto terapéutico, la “preocupación por el otro” implica más que simplemente escuchar al paciente; implica una profunda implicación emocional y una conexión genuina con su mundo interno. Winnicott enfatizó la importancia de que el analista esté verdaderamente presente y disponible para el paciente, demostrando una preocupación activa por su bienestar psicológico y un compromiso genuino con su proceso de exploración y crecimiento personal.

La idea de la “preocupación por el otro” de Winnicott también se relaciona estrechamente con su concepto de “objeto transicional”. Así como el niño utiliza un objeto transicional para facilitar la transición entre la dependencia y la independencia, el paciente puede utilizar la relación terapéutica como un espacio transicional donde explorar y procesar sus emociones, pensamientos y fantasías de manera segura y sin juicio.

El legado de Donald Winnicott en el campo del psicoanálisis nos recuerda la importancia fundamental de la conexión humana y la empatía en el proceso de tratamiento psicológico. Su concepto de “preocupación por el otro” nos insta a ir más allá de las interpretaciones y técnicas psicoanalíticas para conectar verdaderamente con la experiencia humana de nuestros pacientes, ofreciendo un espacio seguro donde puedan explorar, crecer y sanar.

En conclusión, el legado de Donald Winnicott en el campo del psicoanálisis es innegablemente profundo y perdurable. Su enfoque en el desarrollo humano, la importancia del espacio transicional y la relación terapéutica ha enriquecido tanto la teoría como la práctica clínica. En su onomástico, celebramos su vida y su obra, recordando con gratitud sus valiosas contribuciones que continúan inspirando y guiando a generaciones de psicoterapeutas y profesionales de la salud mental.